viernes, 27 de mayo de 2016

Laboratorio.

Atravieso para entender.
Le hago un surco horizontal a la noche y se desvela líquido.
Practico un corte en la palabra terruño, y crece lo que crece curvo y gris; puedo pensar su forma que no tiene nombre. Puedo pasar la lengua por su fisura sustantiva y que lo que brota se desvele líquido también.
Bajo el agua de la noche y el terruño, silencio.
Contengo la respiración.
Hay un dentro y un más allá de la palabra.

miércoles, 11 de mayo de 2016

En el trayecto

En el trayecto, anoto el paisaje como algo mutable. Cada día es otro y es el mismo. La luz altera el cuerpo de la tierra al tocarla. Me hace creer que bajo y la recorro. Que ando por andar y lo celebro. Que robo una naranja que es el sol.

domingo, 10 de abril de 2016

[Apuntes de un sueño de febrero; presagio de la calma].

He soñado que me despertaba y encontraba que, mientras dormía, habías escrito un poema en el que destrozabas la sintaxis. Algunos morfemas también se dislocaban. El texto era una criatura collage, hecha con partes de otros todos, que no sabías bien bien si significaban algo pero que habías armado tú, en una afirmación decidida. En el sueño, en el que creía estar despierta, te leía con fascinación. Las palabras se armarán solas, si tienen que hacerlo, y significarán, si tienen que hacerlo; y decía esto y tu poema se hacía todo en su dislocación y en su peligro. Entonces, siempre en el sueño, temblada, intentaba buscarte y me mirabas con ojos de riesgo y supervivencia, como si para  no morir de hambre en una guerra, hubieras muerto a un pollo con tus manos, y no tuvieses más culpa ya.

sábado, 2 de abril de 2016

No sé si lo he inventado

Tanteo la idea de hacer un diario de sueños. Anotar la vuelta de la hoja, la cara oculta. Llevo meses soñando atolondrada; hay un reverso que no sé si es mensaje o sirve para ensamblar mi identidad. Revuelvo los sueños como si fuese un cajón con bragas de saldo y busco. No sé que espero encontrar, no sé si lo he inventado. Hace unos meses la abuela salió de casa gritando. Que llamen a la policía. Nos lo contaron los vecinos. Estaba atemorizada. Dos hombres habían entrado a casa, ella los había visto. La policía llegó y registró la casa, y el sueño comenzó a disiparse. También yo mezclo sueños, lecturas, recuerdos e invenciones. Lo real se disipa y ensancha, cajón con bragas de saldo. Me planteo anotar los sueños como una hoja de ruta. O saldré de casa gritando, no sé si lo he inventado.

sábado, 26 de marzo de 2016

(Notas al margen. Mateo 7:6.)

Cuando le conté lo sucedido, dijo algo sobre dar margaritas o perlas a los cerdos. Y bajo mis pies se abrió la imagen de un foso con al menos una docena de estos animales, hambrientos, y no supe distinguir si era yo la perla, la margarita o el cerdo que las aplastaba sin cuidado.

domingo, 13 de marzo de 2016

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Nos velan a la vuelta,
el murmullo del patio 
y la tarde tendida:
la siesta templa
la fatiga del ruido.
Hacemos que dormimos y soñamos 
un patio 
con la colada fresca 
y la luz contenida,
y dos cuerpos rendidos a la calma.