miércoles, 22 de enero de 2014

Apunte a oscuras

[Dice que sabe cosas sin saber - Me creo que es cierto -  Todos tenemos certezas que no sabemos - y sabemos - Si tuviesen forma, pienso, - serían como un pequeño cuadrado de piel - suave e infantil para tocar - con la yema del dedo índice, - o a veces también con la yema del dedo corazón - Ese trozo de piel, - esa certeza que no deberías saber, - que no puedes nombrar - porque al no saberla, no tiene nombre, - es un secreto - Sí, es un secreto también - Supongo que en la oscuridad del dormitorio, - se duerme tocando esa piel anónima - que cuenta futuros - que están por nombrar y que ya sabe - Espera y después, duerme, o al revés.]

*Escucha aquí.

domingo, 19 de enero de 2014

Boom

Tengo necesidad de poner una bomba en este blog.
Tengo necesidad de poner una bomba en este blog.
Ya no me deja escribir este blog.
Este blog no tiene necesidad de mí.
Este blog tiene necesidad de mí, de la bomba de mí.
No me deja escribir este blog sin necesidades.
No me dejo escribir necesidades en este blog.
Necesito que el blog necesite.
Necesito que las bombas necesiten.
Tanto blog y tanta bomba y una necesidad tan mía.
Tanta mía necesidad en tanta bomba y un blog.
Un blog que necesita bombas.
Y unas bombas que necesitan blog.
¿Qué hago aquí?
Estallar.

[Escuchar: http://soundcloud.com/oliviamartinez80/boom/s-4SHca]

jueves, 2 de enero de 2014

Siete

Te voy a contar por qué madrugo, ¿quieres? Por qué estoy aquí, si podría estar en la cama hasta las dos de la tarde. Si podría pasarme el día entero en la cama, por qué estoy aquí a las seis y media. Por qué estoy aquí a las seis, por qué las siete es tarde. Empiezo. Te voy a contar por qué madrugo. Es por el ruido, ¿sabes? La luz del día, el movimiento de la vida, la luz del sol (se parece mucho a la del día), el movimiento de las personas y sus aparatos. Todo ese ruido, ahora, todavía, no ha sucedido. Esa es una razón fundamental. El ruido acontecerá dentro de dos horas.

Luego está lo otro. La silueta de los edificios que parece estar quemándose. El fuego es rojo, naranja y azul. Sí, el fuego también es azul. Lo veo todas las mañanas quemando los edificios, la silueta de los edificios. Como si no pasase, y todo ardiendo. Todas las mañanas ante mí, el fuego primero. (El fuego primero no es el dolor primero que te contara el otro día; se asemejan en lo elemental, pero son materiales distintos, contrarios. Creo.).

Sigo.

Y luego la otra razón. Todo el café amargo que no deje dulzor en la sangre. Es un protector del ánimo.

Podemos empezar.

(Escúchalo aquí).

viernes, 6 de diciembre de 2013

Se me fue la hora

Llevo tiempo sin sentarme aquí. Discúlpenme.
Es que me puse a bailar y se me fue la hora.
Yo notaba que mis palabras querían tirar de mí.
Me lo notaba en los tejidos que no tienen cuerpo.
Pero siempre me tiraban cuando andaba en el coche, o tenía deberes o me estaba yendo deprisa a cualquier otro lado.
Me tiraban las palabras a deshoras.
Y me estaba siendo infiel porque me decía que para qué escribir si no hay nada que decir.
Y era un poco de verdad.
Como también era verdad que no quería quedarme quieta por más de media hora estando despierta y en silencio.
Silencio del de escuchar y silencio del de leer o silencio del de mirar.
Ya saben lo que me digo.

Y hoy, hoy dormí a trozos.
Todos saben que cuando se duerme a trozos se le quedan a una los sueños atravesados por todo el armazón y debe ser cuidadosa entonces:
no moverse fuerte para que los sueños no se le claven mucho;
no moverse rápido para no confundirse demasiado de donde acaba lo que se sueña y lo que no.
Así se está de cuerpo ausente.
Así me estoy, ahora.
Me he recostado en el sillón y otra vez las palabras que me tiraban y me tiraban.
Y me decidí a venir otro ratito.
Pero nada más un ratito.
Y ya. 

domingo, 10 de noviembre de 2013

ella y yo

*[Esta entrada no es del blog. Esto está aquí pero no es de aquí, pero lo publico aquí porque tampoco sé de dónde es.]

el primer blog que tuve se llamaba laislaolvidada. eso pertenece a mi pasado. lo que pasa es que me salí de mi pasado y ahora ya no pertenezco a él. me parece que la vida que era mía y que vivió eso, un día dejó de ser mía. laislaolvidada estuvo llena de personas y de historias cruzadas. allí tenía veintipocos años y me daba igual salir en cueros al balcón. mi vecina de entonces era una señora muy gruesa que estudiaba para ser forense y dejaba la basura en la puerta. era bastante espesa, así que hacía bien queriéndose dedicar a los muertos. la que yo era entonces me recuerda un poco a mí, pero ella no me conocía o a lo mejor soy yo la que no he prestado atención a la que era. la cuestión es que era osada y de verbo afilado. con los años me he hecho prudente y me he templado el verbo. tengo palabras nuevas y estoy dulcificada. entonces, era una salvaje. eso sí, tanto ella como yo soñamos a menudo con descampados y marismas y matorrales anónimos. a veces me parece que si voy a aquella otra casa, donde vivía yo, seguirá viviendo ella, y al principio no sabremos que decirnos y a lo mejor, hasta nos dé un poco de vergüenza ver lo que somos. o quizá nos gustemos. con estas cosas, nunca se sabe.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Molino de agua


El valle es cuneiforme. Va a dar al mar del mar.

Ya saben: estamos en el sur del sur, donde anochece a las cinco de la madrugada, y donde las fieras pueden gritar todo lo fuerte que quieran porque la tierra se traga sus alaridos y los convierte estramonio. La parra se alarga por toda la espesura de la noche y el tiempo es agua todo rato. Es agua por las cañerías, por los cielos, por las baldosas de toda la casa. Así es el tiempo aquí: el agua en movimiento, en torrente, en estanco.

Gracias al cielo, la mano de dios dejó el valle en paz, así que no hay planta que se resista a ascender, no hay criatura que no se haya balanceado en el vientre materno de la hamaca. A veces lo decimos en la mesa, gracias al cielo, dios dejó el valle en paz. En la mesa siempre se dicen cosas así. De dios, de las palabras, de todas las ficciones en las que nos gusta creer en la sobremesa. Ahí, en las afueras de las horas, se definen las líneas imaginarias del plano de la ciudad que estamos construyendo. Bueno, lo cierto es que no sabemos bien en qué consiste la ciudad, ni ninguno es ingeniero de ciudades, pero lo de las líneas es cierto. Después de comer hacemos líneas imaginarias. Se dicen cosas grandes, hechas para modificar la materia molecular del universo. Pero se dicen casi sin peso, casi como si no se dijesen. Es como si aquí, en el valle dejado de la mano de dios, se trazase el tejido que sustenta el resto del planeta.