jueves, 25 de abril de 2013

Da lo mismo

Te hablo de todas estas escamas. Te lo digo así, porque así me está entrando. Y hoy está todo empapado. Te hablo de cerca.
¿Sabes? He perdido los puntos de referencia. Creo que fue en el cambio de hora, cuando las mañanas ya no eran de noche. Empecé a dejar de entender qué significaba dormir. En cambio, tenía sentido estar frente a la encimera quitándole las bridas a unas judías verdes. Frente al fregadero, para limpiar la taza del desayuno -ronroneo: agua tibia, espuma.- Detrás de mi, en este mapa que es un rectángulo, había un segundero que parecía querer acelerarse. El silencio doméstico se dejaba hacer por cada una de las estancias.
¿Qué quieres que diga yo frente a eso? Esto es todo lo que puedo lograr entender un poco. Lo otro, los otros, esos ruidos de allí, lo real... Yo no comulgué, ¿verdad? Yo no dije sí. ¿O sí que lo dije cuando era las otras? Da lo mismo.
Lo cierto es que tengo estas escamas. Este silencio. La fotografía de una mujer de espaldas frente a la encimera.

lunes, 25 de marzo de 2013

Arder

He confundido un gato muerto con una bolsa voladora.
Otro día confundí una bolsa arrastrada con un gato despiezado.

Esta es la ecuación que he encontrado con su incógnita con su resolución lenta una partitura de otoño.
¿Dónde el lirismo?, ¡eh!, ¿dónde?
Adjetivos para aliviar, nos digo. Pequeños soplos, en todas esas tonalidades de letras.

Es de noche, y no se notan ni el cielo gris
ni los gatos ni las bolsas. La oscuridad tiene piedad y disimula las formas, las difumina. Igual, nosotros haremos una fogata. Una bella fogata y salvaje con las formas más profanas de la lírica. Pediremos por los gatos y las bolsas.
Y nos dejaremos arder .

domingo, 17 de marzo de 2013

La torre herida por el rayo


qué linda la tormenta aquí junto al mar como se revuelve la arena cómo se traspasa el viento en los cristales cómo desaparece lo milimétrico cómo se disimulan las líneas de entre baldosas cómo lo ascensional de las palomas y las golondrinas y los estorninos cómo se agita el cuerpo del delito cómo se agitan las rocas de la memoria cómo se ve la ciudad desplomada cómo se viene la ruina cómo se viene la ruina cómo se nos despeñan todas las verticales cómo merma la luz a borbotones cómo crece esta tormenta alta – como una torre alta – cómo se nos acerca la derrota cómo se nos hacen mayores los olvidos todo lo fragmentario esa membrana frágil de la especie ay


(Ejercicio de interpretación creativa con las cartas del tarot ideado por www.taratela.com)

lunes, 4 de marzo de 2013

Monolito

Monolito. Digo monolito.

Las palabras son ramilletes de letras.

A veces salen tan hermosas que desearías que no significasen nada o que pudiesen perder su significado.

Como un abanico.
Como una circunferencia en movimiento.
Como una peonza que está girando.

Hoy digo monolito. Otro día quizá diga desasosiego.

El último día me quedaré callada.

jueves, 21 de febrero de 2013

Duda

La profesora de latín envolvía los libros
en papeles de revistas y periódicos en blanco y negro.
Todos los días llegaba a clase acompañada
por uno o más ejemplares
donde portada y contraportada estaban ocultas,
cubiertas por letras impresas y
fotografías en negro y blanco.
No podíamos saber que había ahí
Si literaturas u otras literaturas o subliteraturas o algún código legislativo.

Si le preguntábamos por qué
envolvía los libros
en papeles de revistas y periódicos en blanco y negro
ella sonreía majestuosa
y cambiaba de tema.
Alguna vez nos dijo que lo hacía
para proteger los libros
pero su sonrisa nos decía que ese
no era el verdadero motivo
y nosotros seguíamos quedándonos con
la duda.

martes, 19 de febrero de 2013

... (2)

En ocasiones quedo paralizada. Veo como los demás hacen. Se mueven. Mueven mucho los brazos y la boca y los ojos. Abren y cierran la boca y los ojos. Dios. Cómo se mueven. Y yo estoy pensando. Pienso en que debería estar moviéndome. Debería estar haciendo. Algo de provecho. No lo hago mal, soy buena, tengo aciertos, llevo toda la vida aquí atrás. Yo podría estar ahí moviéndome. Moviendo la boca, haciendo todos esos gestos, todas esas muecas. Quedo paralizada. Sí. Es una parálisis que empieza en el portal de mi edificio, y se espesa a medida que abandono las inmediaciones de mi casa. A medida que entro en el escenario de los otros. En el foco. Aquí, fuera de foco, no hay parálisis. Las contenciones son sólo las correas de mis fantasmas, que deben ser del mismo espesor que las de cualquier otro. Pero ahí, salir ahí, a ese escenario, con esos focos y esos movimientos de brazos y de bocas y de ojos...