lunes, 18 de enero de 2016
Notas al margen. Física.
El profesor de física explicó e insistió en que siempre había un espacio entre dos objetos que, en apariencia, permanecen en contacto. Aunque cojas un vaso, un libro, una mano, siempre hay una distancia entre tu piel y lo otro. Hice la prueba juntando dos dedos y mirándolos de cerca. Aunque sea un dato prescindible, la distancia es del color verde que tienen las mesas de los institutos. Es de un verde casi idéntico al de la catarata que se había formado entre mis dos dedos.
domingo, 17 de enero de 2016
Notas al margen. Tecnología.
Utilizaban un tablón de madera. A veces lo pintaban de blanco, de azul. Se oscurecía en el pasillo. Ponían pequeños clavitos dibujados de manera uniforme. En la circunferencia, segundos, minutos, pero también otras. Idioma secreto de las matemáticas, sacra geometría. Unían los puntitos con hilo o lana; repetían patrones. Simetría. Más uno, menos uno. Mas tres, menos dos.
Tela de araña, tela de araña. Siempre construyes las mismas patrañas.
Tela de araña, tela de araña. Siempre construyes las mismas patrañas.
miércoles, 13 de enero de 2016
...
Antes de que llegue el ruido,
se nos termina la noche,
horas orilla,
ya te escribí.
Se nos termina la noche,
por las voceras del sueño,
antes que sea de día,
horas orilla
ya te escribí.
se nos termina la noche,
horas orilla,
ya te escribí.
Se nos termina la noche,
por las voceras del sueño,
antes que sea de día,
horas orilla
ya te escribí.
martes, 5 de enero de 2016
Almendros y más, por Antonia Romero
Hace algo más de un año mi amigo Juan F. Navarro y yo quedamos una tarde a tomar un café.
Él venía con un montón de fotografías tomadas con una vieja cámara Polaroid donde aparecían partes de Almendros en flor. La parte tiene el don de subvertir el todo y los almendros empezaron a aparecérseme como alambradas, manos, redes, delantales tendidos.

Juan dijo, estas fotos las hace mi nuevo personaje, Antonia Romero.
Yo dije, yo sé quién es Antonia Romero.
Dije, hace un año escribí un texto que seguramente escribió Antonia.
Dije, Antonia lleva el delantal sucio.
Más o menos, así empezó este proyecto que ahora es un libro. Estamos recaudando dinero para que Almendros y más, por Antonia Romero pueda estar en nuestras librerías. Y necesitamos ayuda. En el siguiente enlace hay diferentes opciones para poder colaborar con nosotros.
http://www.verkami.com/projects/13596-almendros-y-mas-por-antonia-romero
Él venía con un montón de fotografías tomadas con una vieja cámara Polaroid donde aparecían partes de Almendros en flor. La parte tiene el don de subvertir el todo y los almendros empezaron a aparecérseme como alambradas, manos, redes, delantales tendidos.

Juan dijo, estas fotos las hace mi nuevo personaje, Antonia Romero.
Yo dije, yo sé quién es Antonia Romero.
Dije, hace un año escribí un texto que seguramente escribió Antonia.
Dije, Antonia lleva el delantal sucio.
Más o menos, así empezó este proyecto que ahora es un libro. Estamos recaudando dinero para que Almendros y más, por Antonia Romero pueda estar en nuestras librerías. Y necesitamos ayuda. En el siguiente enlace hay diferentes opciones para poder colaborar con nosotros.
http://www.verkami.com/projects/13596-almendros-y-mas-por-antonia-romero
jueves, 10 de septiembre de 2015
Apuntes para una nueva morfología
Lo curioso de la morfología de la palabra tristeza es que no remite a un
cuerpo apagado. De la misma manera que la morfología de la palabra
triste remite, sin ningún género de dudas, a un hombre gris un día de
lluvia, bastante semejante en su apatía a Bartleby, el escribiente, en
el caso del cuerpo de la palabra tristeza hay un empuje en sus fisuras
que rezuma vitalidad y entusiasmo. Como un frondoso y oscuro bosque que
esconde una hoguera, más o menos viva, que arde en su interior, y que el
espectador puede ver desde fuera una vez que sus ojos se han
acostumbrado a la oscuridad.
miércoles, 2 de septiembre de 2015
Pozo
Pescar en el desierto
al asomarme
al pozo de tu ombligo
en esta tierra, blanca,
que no conoce lluvia ni alimento.
Y aunque el paisaje es calmo
y descargo mis piernas
con soltura
en el largo vacío de la poza,
no hay organismo humano
que resista
siete días sin agua.
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