viernes, 2 de enero de 2015

La cosita rota, el crash, la juntura imposible.


Pronto escribiré un poema sobre un fauno y una ninfa. Me lo prometí hace tres años. Hace tres años me dije: eres una ninfa forzada por un fauno. Me dije: eres un fauno forzado por una ninfa. Hoy me he dicho: somos poderosas y estamos heridas, y he visto un montón de pájaros graznando histéricos dentro de la jaula de mis costillas.
He visto que la carne del cocido deshilada, un juego de porcelana haciéndose trizas, y yo, borracha y ardiendo en una fiesta, somos lo mismo. La cosita rota, el crash, la juntura imposible.
Ayer le escribí a mamá una nota en la que le decía que me temía, que me tenía miedo, porque olvidaba lo futuro y porque para mitigar el dolor siempre pensaba en más dolor. Vino a casa en la tarde y se lo dije, dentro de mí algo no deja de estallar, y ella dijo que siempre había sido así, los mases y los menos, la belleza y la intensidad, el después y la intensidad, el ascenso, la caída, una intensidad que suena a tambores de guerra. Madre, estoy cansada de herirme. Ten cuidado, hija, por favor.

jueves, 25 de diciembre de 2014

Felicitación comodín

Estoy haciendo todo lo posible porque sea Navidad, pero en mi mente todavía estamos en noviembre. Lo de tener tiempos propios implica que a veces se descuadran los calendarios. Sin embargo, puedo contar una historia que pasa todos los días del año, y actúa como "comodín de los afectos". Es la historia de un especie de espacio que me habita, que se asemeja a un hormiguero de cristal inmenso, un tejido de burbujas interconectadas que guardan el cariño y los recuerdos que tengo con las personas que pasan, están o han pasado por mi vida.

Esas burbujas tienen un microclima (ya se ve en las letras de la palabra "burbuja") donde lo que se atesora vibra: huele a césped recién cortado, tiene la intensidad de los colores de después de la lluvia o es suave como los tejidos blandos de los pijamas. En esas burbujas el recuerdo vive continuamente con placidez y eternidad; lo que allí sucede es un siempre y es en esférico como una canica que quiere ser abrazo.

Esta historia, que es casi un confesión, es mi manera de querer en secreto a las personas que estáis o habéis estado en mi vida:  os hago una burbuja en un hormiguero eterno y de cristal que está dentro de mí, y allí os guardo felices y riendo como sonajeros, ya sea Navidad, noviembre o primavera.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Volver


Tengo mi disco duro lleno de textos que escribo y a los que no pongo fecha. El pasado es una cosa ancha que se va acumulando. Papá ayer coincidió conmigo cuando le dije que una vida contiene muchas vidas; acabábamos de pasar por la casa que era de mis abuelos y los dos nos dimos cuenta de que ese tiempo-lugar (cronotopo) ya no nos pertenecía, pero a la vez, ese tiempo-lugar (cronotopo) nos sobrevivía dentro. Mi abuelo murió. Mi tío murió. Mi abuela es la siguiente al recuerdo de mi abuela, y es otra desde que ellos no están. Recordé el parqué; cómo mi hermana y yo nos tumbábamos en ese suelo que siempre estaba caliente. En esa casa nunca hacía frío. A veces hacía tanto calor que las mejillas se nos encendían y nos quedábamos en camiseta de interior. Alejandra y yo nos tumbábamos en el suelo y cogíamos cada una a mi tío por un tobillo y le pedíamos que nos arrastrase a lo largo del pasillo, y gritábamos de felicidad. También estaba el olor a pan tostado de la cocina. Y las pastillas de levadura de cerveza del abuelo. Las vitrinas con suvenires de los viajes y unas bandejas con fotos de desayunos ingleses. Había un sofá al que accedíamos por el reposacabezas. Le dije a mi padre que a veces me parece que se puede volver. Que todo esto de la "adultez" y todos los añadidos que la acompañan, han sido entretenidos; una obra aplaudible, pero al final una ficción menor. Que la verdad era esa, que lo demuestra la inmensidad de esos recuerdos, su duración de eco estertóreo en las adentruras de mi cuerpo-memoria-universo. Le dije que creía que se podía volver, que echaba de menos que alguien velase por mí, que a veces soñaba con dejar de ser fuerte y que la adultez tiene mucho de lucha, hasta cuando va bien. Después cambiamos de tema y aparcamos el coche. Yo llegaba tarde porque había quedado y el no tenía nada en la nevera.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Antonia Romero

Antonia Romero:
Por fin han llegado los días de lluvias.
Eso alimenta la tierra y nos alimenta a nosotras, que también somos tierra. También somos tierras.
Tú eres un prado, una majada, una extensión que la vida no alcanza a acotar. Yo sólo soy un huerto, y ahora casi peor, una tierra en barbecho que descansa a la fuerza. Pero nos da lo mismo.
Las dos nos vamos a dejar crecer.
Nos vamos a llenar de raíces que abracen nuestros órganos centrales.
Tu extensión kilométrica y la pequeña parcela que yo soy, van a tener un sólo pulso.
Eso me hace creer, querida Antonia: las raíces y la tierra y los mismos los latidos ahogados de las profundidades.
Me he despertado pensando en la oscuridad de la tierra mojada y por eso te escribo.
Besos,
O.

lunes, 15 de septiembre de 2014

*

Hace días que soy un crematorio:
Los muertos vienen a hacerse
ceniza en mí.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Piedra

Salgo a andar con una piedra por estómago.
Salgo a andar por una piedra como estómago.
Se vería en una radiografía, mi centro atravesado.
Les diría entonces a los expertos, vean, que lo que me pasa es la piedra, que lo que me pasa es que me ha crecido un cuerpo rocoso dentro de mi cuerpo no rocoso y que se respira mal con una cordillera en las entrañas.
Que ando para provocar un terremoto.
Que ando para  que se erosione el mineral.
Que ando y estoy en el desfiladero de mis propias montañas.

La piedra casi es una sierra que me cruza. Y en la piedra los movimientos son torpes.

Que ando y casi ya mis piernas son también de roca  y mis pisadas son también de roca y que mi aliento es cosa ya rocosa.

Y que por qué salieron estas piedras cordillera, estas cadenas de montañas, rocas en los desfiladeros de mi estómago.
Que por qué el aire es tan plomizo en los senderos que se estrechan.
Que por qué la presión atmosférica en ciertas altitudes, que por qué este mal de altura.
O quizá tan sólo, preguntaría que por qué una piedra por estómago.